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Museo Universitario del Chopo Historia Natural de Luis Argudín Manuel Andrade
Esta mirada es una suma de miradas que aspiran al conocimiento, pero que en su novedosa sabiduría, quizás cruel, confirman que la historia natural es un espejo que solo puede mostrar su propia coherencia, tangencial, como cúmulo de correlatos sobrepuestos -trama y agregación- que crea un discurso de afinidades conectadas acaso por la temporalidad.
Juega con la complejidad de las relaciones entre el objeto y el contexto y con las formas en que, contemplativa (por fortuna se trata de la mirada de un artista), surge su certidumbre: antigua, como la misma apelación al clasicismo y al barroco, si se confunde con el objeto de sus variaciones. Moderna, pues reconoce su subjetividad y se describe al escribir. Y posmoderna, porque además de reconocerla la sostiene, la dota de un aspecto sustantivo, le saca una sonrisa y se divierte con la omnipresencia de la muerte.
Cada mirada implica un tipo de conocimiento, y refleja el progreso de la comprensión y a veces su fracaso. Su coexistencia no es contradictoria, pues cada parte del juego mantiene comunicación con las otras. El problema, en todo caso es que la historia natural ni es historia ni es natural. El error que la mirada señala a cada paso es quizá la creencia, la confianza fundada en el vacío y en el horror al vacío, en la naturaleza y la ciencia.
Sabe que su relato tomará forma en cada sujeto de acuerdo a su creencia, a su experiencia. Y sobre todo, sabe que en es problema de índole epistemológica (ver en las cosas no lo que son sino lo que somos) se afirma la condición humana, tan imposible como inevitable.
En el ejercicio de representar la naturaleza, en su altiva y somera variación, Argudín atiende principalmente la dimensión humana y el propio ejercicio de representación. Si bien las formas, las sombras, los volúmenes postulan un discurso en que conviven amor y desencanto, el personaje principal es la pintura misma que, en los duelos entre la naturaleza siempre fiel y la imaginación altanera y desleal, entre el objeto detenido y el contexto móvil; entre la vida, al fin, latente, latosa (que es mirada obsesiva o lateral) y la rígida constancia de la muerte (y el suntuoso caudal de su apetito) aprende una lección de vanidad forjadora de nexos inquietantes.
En esa forja, la minuciosidad de la mano va alertando al ojo, lo previene de distorsiones y distancias, le ofrece una variación de sombra sobre un tapiz o una textura para que ensaye sus poderes; y sobre todo, en la frecuente magia de la transposición, lo vierte instrumental sobre el sueño que lo agobia para que ofrezca, constancia de asombros y de aprendizajes, el paisaje interior como imagen común y detenida...
Luis Argudín
Nació en la Ciudad de México el 17 de junio de 1955. Estudió pintura en el Hornsey College of Art en Londres y Estética y Teoría del Arte en la Universidad de Essex. Después de vivir ocho años en Inglaterra regresa a México en 1980. A partir de esa fecha comienza a exhibir su obra en los salones anuales de pintura del INBA. En 1982 exhibe por primera vez individualmente en la Galería Chapultepec, del INBA. Desde entonces ha tenido 12 exhibiciones individuales, entre las que destacan "Del taller y sus construcciones", Museo de Arte Carrillo Gil (1988), 'Vanitas", Galería Kahlo Coronel (1991); "Imágenes de un saber universal", Galería Expositum (1991), e "In ictu oculi", Galería Grupo Arte. Entre las exposiciones colectivas más relevantes se pueden mencionar las siguientes: "Una Década Emergente", Museo Universitario del Chopo (1984); '"Confrontación 86". "Dos décadas de pintura mexicana", Palacio de Bellas Artes (1986); "Memento mori", Centro Cultural de Arte Contemporáneo (1986); "Imágenes traspuestas", Museo de Arte Moderno (1987), y "Eco Art", Museo de Arte Moderno de Río de Janeiro, Brasil (1992). En 1993 pintó dos murales en el proyecto de mural urbano "Impronta Mural", en la calle de Flores Magón, Col. Sta. María la Ribera, en la Cd. de México.
Ha recibido varios reconocimientos, tales como: mención honorífica en la primera y en la sexta Bienal de Arte Rufino Tamayo (1982 y 1992) y premio de adquisición en la cuarta Bienal (1988). Recibió el premio de adquisición primer nivel en el Salón Nacional de Pintura (1987). Recientemente ha sido becario del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes, como creador intelectual, y de la Fundaci6n Fulbright. Con esta última beca pasó un año como artista visitante en la Universidad de Rochester, Nueva York, donde exhibió su trabajo. La obra de Luis Argudín se ha centrado en la recuperación de las tradiciones pictóricas barrocas, específicamente la naturaleza muerta, y dentro de ella, el género del Vanitas. Si bien esto se ha centrado en el uso del óleo sobre tela, también ha practicado el grabado en metal. Paralelamente a su trabajo pictórico, siempre se ha interesado por la filosofía y la teoría del arte. Ha impartido clases de ética y estética en la UAM Iztapalapa; fue investigador de estética en el Instituto de Investigaciones Filosóficas de la UNAM, y desde 1986 da el curso de Teoría del Arte en la Escuela Nacional de Artes Plásticas.
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