ANTECEDENTES ACADEMICOS. 

1978 Licenciado en Arquitectura, en la Universidad Autónoma de México. 

(1969-1971) Estudios especializados en pintura, dibujo, modelado. Escuela de Artes Plásticas. Universidad Autónoma de Sinaloa. Culiacán, México. 

EXPOSICIONES individuales.

2007 - Museo de Arte de Sinaloa. Culiacán, Sinaloa 
2006 - Museo de Arte. Mazatlán, Sinaloa 
2005 -Tecnológico de Monterrey, campus Culiacán, Sinaloa. 
2004 - Festival Alfonso Ortiz Tirado, Álamos, Sonora 
2002 - Museo de arte de Sinaloa. Culiacán, México. 
2001 - Museo de arte de Sinaloa. Culiacán, México. 
1997 - Galería de arte moderno, Culiacán, México. 
1994 - Consulado de México en Los Ángeles. Semana Sinaloense en EE:UU. 
1994 - Museo de minería. Cosalá, México. 
1993 - IV Bienal del Noroeste. Culiacán, México. 
1989 - Casa de la Cultura. Mexicali, México. 
1988 - Museo de Sonora. Hermosillo, México. 
1988 - Galería ?Frida Kahlo. Culiacán, México.
1987 - Galería Coltzin DIFOCUR. (Hoy galería de arte joven). Culiacán, México. 

PINTURAS 

La escalinata: 63X.53 cms. Òleo sobre tela 
Àrbol lunar: 5X1.20 mts. Òleo sobre tela 
Celebración lunar: 2.50X1.20 mts. Òleo sobre tela 
Navegantes de edificios: 2.50X1.20 mts. Òleo sobre tela 
Estamos solos desde ayer: .86X.40cms. Òleo sobre tela 
Olas altas. 1.20X.88. Acrílico 
Alma mater: .63X.53. Òleo sobre tela 
Buque de extraños viajes: 1.40X.46 cms. 
Las esquinas de la luz: .86X.40 cms. Òleo sobre tela

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El sueño como ninguna otra dimensión, nos brinda la mayor plenitud lúdica; en ese paraje caben en perfecta armonía, diversos elementos que forman un fascinante universo en el cual se conjugan el pasado y el presente. La colección de Miguel Ángel Ojeda, Navegantes de edificios, recoge puñados de niebla de los viejos muros para mezclarlos con los tonos del ocaso produciendo matices que son un nuevo aporte en su obra. La nostalgia, que es el sello en la pintura de Ojeda, está ahí, pero ahora combinada con pinceladas de humor en escenas encantadoras en las que, lo real y lo imposible se presentan vigorosos y tangibles. En el tren de las horas los relojes marcan los momentos finales de algo que no termina de irse. Las viejas casonas cobran vida estremecidas por la música de viento y una niña aprovecha la oscuridad para jugar abrazada de la luna y todo en el aire es vida: los novios, los niños, los globos que tienen condición de pájaro, de flecha contemplada desde abajo para que el cielo, el sol y los astros estallen clavando astillas de color en nuestras pupilas.

La imaginación y el arte de Miguel Ángel Ojeda se unen para hacer surgir el deseo de abrazarnos a estos pocos muros del pasado que nos quedan en pie y conservarlos, aferrarnos a su belleza. Están llenos de vida pero también de fantasmas buenos que son parte de nuestra historia. Navegantes de edificios no sólo embellece nuestro paisaje cotidiano, también nos recuerda que el material de los sueños nos permite jugar en el tiempo con el indudable placer sensorial que esto conlleva. Rosa Ma. Peraza.

Miguel Angel Ojeda