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Rafael Coronel

Hermano menor de Pedro Coronel,  Rafael Coronel sintió inclinaciones artísticas desde muy joven.

La vocación de pintor fue algo que Rafael traía de familia. Su abuelo decoraba iglesias, dibujaba las guirnaldas que adornaban las paredes. Cuando su padre le platicó que Pedro, su hermano, estaba estudiando pintura en México, se le hizo una de las mayores pérdidas de tiempo y una gran tontería que había pasado en su familia. En aquel tiempo los pintores jóvenes no comían de la pintura; ni los viejos, que además de pintar, tenían que dar clases en las academias.

En 1952 ganó un concurso de pintura que organizó el Instituto Nacional de la Juventud Mexicana. Era un cuadro que hizo con crayolas de cera sobre cartón (La mujer de Jerez), porque no tenía dinero para comprar óleos y telas. De esa forma ganó una beca anual de trescientos pesos al mes, con los cuales podía sobrevivir y dedicarse a pintar. "Traicioné a mi padre, pero le hice un bien a la patria." dijo Rafael. Fue la primera vez que expuso en el Museo del Palacio de Bellas Artes. El requisito para que la beca fuera efectiva tenía que estudiar pintura en alguna escuela, así se inscribió en La Esmeralda, de donde lo expulsaron dos meses después porque no hacía lo que los maestros querían.

Un día, el pintor Carlos Mérida le recomendó con Inés Amor, la dueña de la Galería Arte Mexicano (GAM), que entonces era la que manejaba a los grandes artistas.  Allí siguió pintando. 

Rafael Coronel luego trabajó durante veinte años en el taller de su suegro, dice que ahí realizó las mayores producciones plásticas que logró.  Desde 1981 vivió en Cuernavaca hasta su muerte el año pasado (2019).

En Zacatecas existe  un excelente Museo bajo su nombre:  Rafael Coronel.